El acoso sexual no es un problema que emerja en nuestro tiempo pero si se le esta dando cada vez más importancia.
Definir el acoso sexual callejero es una tarea difícil, más aún el tratar de averiguar el por qué ya que este tiene origen en lo social, cultural y la subjetividad de cada persona.
Es una expresión más de la violencia e inequidad, por tanto un problema que, para solucionarse, reclama la intervención conjunta del gobierno y los sectores social y privado.
No tiene que ver sólo con el sexo, sino con las relaciones de poder. Le sucede a todo tipo de personas.
El acoso callejero se produce cuando uno o varios sujetos (generalmente hombres) desconocidos abordan a otras personas (generalmente mujeres) en el espacio público, fuera de su puesto de trabajo. Con sus miradas, palabras o gestos, el agresor afirma su derecho a desviar la atención de la víctima, poniéndola como objeto sexual y forzandola a interactuar con él. Otra definición más amplia del acoso callejero afirma que es tanto un lance sexual indeseado como una intrusión no solicitada de los hombres “en los sentimientos, los pensamientos, las actitudes, el espacio, el tiempo, las energías y los cuerpos de las mujeres”.
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